¿Quiénes Somos?

Dideas Floristeria

Hay una frase muy común que reza que querer es poder y para Marlon Centeno, más que una simple frase, ha sido el motor de su vida. Desde niño ayudó a su abuela a vender periódicos y a los 16 años ya soñaba con tener un negocio propio. A los 23 sin un solo peso en el bolsillo se aventuró a cumplir esa meta. Abandonó su deseo de ser abogado y fundó D’Ideas Floristería, que tras diez años dedicados a “hacer realidad los sueños de los demás” se prepara para la expansión.
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“Ahí aprendí que me gustaba el diseño y me comenzaron a gustar las flores… nació la creatividad y mi amor por el trabajo de la floristería”
Marlon CentenoGerente

Recuerda que a los 16 años mientras estudiaba el bachillerato, la propietaria de la floristería Rose Mary que era vecina de una agencia de periódicos de su abuela, “se enfocó amablemente” a enseñarle todo sobre los arreglos florales. “Ahí aprendí que me gustaba el diseño y me comenzaron a gustar las flores… nació la creatividad y mi amor por el trabajo de la floristería”, asegura Centeno, y añade que en ese momento no imaginó que cambiaría su sueño de ser abogado, (estudió hasta el tercer año) para explotar su potencial creativo de manera autodidacta.

Grandes momentos

Después de dos años de aprendizaje inició a trabajar como ayudante en la floristería Monalisa. Año y medio después se trasladó a Artes Florales, donde durante un año consolidó sus conocimientos como diseñador de arreglos, lo que le permitió sentirse preparado para abrir su propio negocio.

“Comencé solo y con un capital de cero, pero tenía los contactos, mis inicios fueron en el área de los eventos porque había gente que conocía mi trabajo. Ellos me contrataban y yo hacía todos los arreglos para eventos sociales, fúnebres, convenciones y lo que me pidieran. En ese tiempo contrataba hasta siete personas para que me ayudaran”, relata Centeno.

No contar con equipos, insumos y dinero para comprar las flores nunca lo amedrentó. Ya que en este tipo de negocio es usual que se pida por adelantado un porcentaje del costo total del evento. “Entonces con eso adquirían las flores y se compraba o alquilaba el resto de accesorios para los arreglos”, dice.

2004

En el 2004, ante la falta de capital para acondicionar un local, comenzó a ofrecer sus servicios en la casa de sus padres en el barrio El Riguero.

2011

Centeno estuvo en capacidad de pedir un crédito para adquirir un local propio en Colonial Los Robles

La primera clienta de su negocio fue Damaris de Taboada, lo contrató para arreglar la iglesia y el salón del hotel donde se realizó la fiesta de boda de una sobrina. “Ella ha sido uno de mis pilares, hasta el día de hoy me sigue recomendando entre sus amistades… Además en este negocio la publicidad es de boca en boca, la gente que ve tu trabajo te va recomendando”, indica.

En los primeros siete años uno de los primeros obstáculos que enfrentó el negocio fue la ubicación. “Algunos potenciales clientes cuando se les decía que estamos en un barrio se echaban para atrás. No es lo mismo estar en un barrio que en una zona comercial”, afirma.

Pero la demanda y por ende las ganancias crecieron tanto que el 2011 Centeno estuvo en capacidad de pedir un crédito para adquirir un local propio en Colonial Los Robles, que continúa pagando. Las cincuenta docenas de flores que en promedio trabajaba semanalmente en sus inicios se han convertido en trescientas, por lo que actualmente genera ocho empleos fijos y hasta 12 temporales durante los eventos grandes. El precio de cada arreglo floral oscila entre los 400 y cuatro mil córdobas y el de los eventos entre dos mil y doce mil dólares.

Además se prepara para conquistar occidente. Planea abrir sucursales en Chinandega y León, ciudades que considera con un gran potencial, ya que cuenta con varios clientes en esa zona. Aunque no tienen el capital para abrir estas nuevas floristerías está seguro que muy pronto estarán funcionando.

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